El camino entre Santa Rosa (La Pampa) y San
Rafael (Mendoza), con sus 547,1 kilómetros no es, precisamente, lo ideal como
apertura de un Gran Premio. Estaba plagado de largas rectas sin ningún tramo
sinuoso y podía, tranquilamente, ser definido como "aburrido". Se
abría así el XVII Gran Premio de Turismo Nacional en el que, en materia de
recorrido, era poco lo que se podía esperar con el transcurrir de las etapas.
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