Con la
evolución de los Torinos, que eran reformados en las Liebres, en una reunión
entre Horacio Steven, el padre de los Prototipos Ford, y Pairetti deciden
conformar un equipo, para que nazca el inolvidable Trueno Naranja, preparado
por la Comisión de Consecionarios Chevrolet, para ganarle a los Torino.

